Necesidades no satisfechas: frustración e ira | By Sonomare
Una taza, una semana de decir que sí y una reacción que sorprende. La frustración y la ira vistas desde las necesidades no satisfechas y el cuerpo.
EMOCIONES, CUERPO Y NECESIDADES.
Laura Roig
10/8/20269 min leer
Cuando tus necesidades no son cumplidas: una historia de frustración e ira
Llevas días diciéndote que no pasa nada.
Que ya descansarás. Que puedes con ello. Que no merece la pena discutir. Que mañana será diferente.
Llevas días durmiendo peor. Contestando mensajes aunque no te apetezca. Aceptando planes cuando en realidad necesitabas quedarte en casa. Diciendo que sí cuando querías decir que no.
Y funciona. Hasta cierto punto, funciona.
Un martes por la tarde entras en la cocina y hay una taza en la encimera. Una taza, sin más. Alguien te pregunta, con toda normalidad, si queda algo para cenar.
Y explotas.
Primero lo notas en la mandíbula, un golpe seco, como una puerta que se cierra. El pecho se llena de calor. La voz sale más alta y más afilada de lo que querrías, con palabras que no habías pensado. Frente a ti hay una cara que no entiende nada. Tú tampoco.
Después, el silencio. El corazón todavía rápido. Las manos, un poco temblorosas. Y entonces llega la culpa.
¿Por qué he reaccionado así?
Hay una pregunta a la que vuelvo a menudo cuando escucho historias como esta. No es la que acabas de hacerte, sino la siguiente: ¿y si la reacción no empezó realmente en ese momento?


La ira no siempre empieza con la ira
Quizá empezó el lunes. O hace dos semanas. Quizá empezó la primera vez que dijiste "no pasa nada" y sí pasaba.
Antes de la ira pueden estar otras cosas, más discretas: el cansancio, la decepción, la impotencia, el miedo, la sensación de no ser escuchada o de no ser tenida en cuenta. A veces, una acumulación sin nombre.
Digo "pueden" a propósito. No toda ira tiene este recorrido. Hay enfados limpios, proporcionados, que responden a algo que acaba de ocurrir. Y el sueño, el dolor, el momento vital o la historia de cada persona también cuentan. La experiencia humana no es una fórmula lineal: no todas las personas reaccionan igual, no toda frustración termina en ira y no toda ira nace de ahí.
Pero mirar un poco más atrás me parece una de las puertas más interesantes.
¿Qué estabas necesitando?
Quizá no necesitabas "regularte". Quizá necesitabas dormir.
Quizá no necesitabas "gestionar mejor tus emociones". Quizá necesitabas decir que no.
Quizá no necesitabas aprender a tolerar más. Quizá necesitabas que alguien te escuchara. O dejar de estar disponible para todo el mundo, aunque fuera una sola tarde.
No lo planteo como una verdad universal. Es una forma de preguntar. Y cuando cambia la pregunta, la escena de la cocina se ve distinta: ya no es solo un exceso, también puede ser un aviso que llegó tarde.
Frustración: cuando la realidad no coincide con lo que necesitamos
La frustración es la distancia entre lo que necesitamos, queremos o esperamos y lo que de verdad está pasando. No es un fallo de carácter. Es una experiencia humana.
Y aquí es donde el trabajo de Gabor Maté me hizo detenerme. Me he inspirado en sus libros, entrevistas y conversaciones públicas, y hay una idea suya que me resulta especialmente interesante: la relación entre necesidades no satisfechas, frustración y determinadas formas de ira o agresión. En un texto sobre la violencia adolescente, plantea que la frustración es el motor de la agresión y que quien la vive muchas veces no sabe de dónde viene. drgabormate
Lo escribe con una contundencia que yo prefiero leer como hipótesis y no como ley, y en un contexto concreto, el de los adolescentes y su apego a los iguales. Es su perspectiva. No es un consenso científico.
Hay otra vía, independiente, que apunta en una dirección parecida. La teoría de la autodeterminación propone que las personas tenemos necesidades psicológicas básicas, como la autonomía, la competencia y el vínculo. Sus autores relacionan la frustración de esas necesidades con malestar y con mayor vulnerabilidad a la defensividad y la agresión (Ryan y Deci, 2000; Vansteenkiste y Ryan, 2013). Ninguna de las dos miradas lo explica todo. Las otras necesidades de las que hablo aquí, como el descanso o el espacio, son reflexión nuestra, no evidencia. ewha


Cómo trabajamos esta mirada en Sonomare
Desde la mirada que estamos construyendo en Sonomare, no separamos el cuerpo del contexto. Integramos el cuerpo, el sistema nervioso, la presencia, el sonido, la regulación y el entorno en el que cada persona vive.
Nos inspiramos en Somatic Experiencing para ir despacio, reconocer señales tempranas y respetar el ritmo de cada cual. El sonido lo usamos como un espacio de pausa y de percepción corporal, algo que invita a notar lo que ocurre por dentro. No prometemos resultados, no es una solución médica y no sustituye a una terapia cuando hace falta.
Preguntas frecuentes
¿Gabor Maté demuestra que la ira viene de necesidades no satisfechas?
No. Sus ideas son un marco clínico y divulgativo, no un consenso científico. Aquí las tomo como una hipótesis interesante, que se cruza con investigación independiente sobre necesidades psicológicas.
¿Toda la ira viene de una necesidad no satisfecha?
No. Hay muchas causas posibles: cansancio, dolor, estrés, la historia de cada persona, el contexto o condiciones de salud. Explorar las necesidades es una vía, no la explicación de todo.
¿Cuándo conviene pedir ayuda profesional?
Cuando la ira te lleva a hacer daño, te asusta, o afecta de forma sostenida a tus relaciones o a tu trabajo.
Volver a la taza
La taza sigue ahí, en la encimera. Sigue siendo una taza.
Pero quizá ahora la historia se lee de otra manera. Empezó mucho antes. Llevabas días cansada. Diciendo que sí. Sin espacio. Sin pedir ayuda. Sin decir lo que necesitabas. Y una taza fue la gota que colmó el vaso.
Pero no era la historia completa.
Quizá la próxima vez que aparezca una reacción intensa no tengamos que preguntarnos únicamente "¿por qué estoy tan enfadada?"
Quizá podamos mirar un poco más atrás y preguntarnos: "¿qué estaba necesitando antes de llegar hasta aquí?"
Y después, con mucha suavidad, una última pregunta:
"¿Qué parte de mí aprendió que no podía pedirlo?"
Referencias
1. La perspectiva de Gabor Maté (marco del autor y divulgación, no consenso científico):
Maté, G. Are Violent Teens Suffering "The Rage of the Unparented"? https://drgabormate.com/violent-teens-suffering-rage-unparented/
University of Arizona, Andrew Weil Center for Integrative Medicine. Exploring Trauma, Addiction, and Emotional Pain with Dr. Gabor Maté. https://weilcenter.arizona.edu/episode24_mate.html
The Wisdom of Trauma (documental). https://drgabormate.com/the-wisdom-of-trauma/
Reconciling Attachment with Authenticity (presentación). https://drgabormate.com/events/trauma-illness-healing-in-a-toxic-culture-11/
Return to Self: Navigating Attachment and Authenticity (presentación). https://drgabormate.com/events/trauma-illness-healing-in-a-toxic-culture-26/
2. Estudios científicos independientes:
Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. American Psychologist, 55(1), 68–78. https://selfdeterminationtheory.org/SDT/documents/2000_RyanDeci_SDT.pdf
Vansteenkiste, M., & Ryan, R. M. (2013). On psychological growth and vulnerability: Basic psychological need satisfaction and need frustration as a unifying principle. Journal of Psychotherapy Integration, 23(3). https://pure.ewha.ac.kr/en/publications/on-psychological-growth-and-vulnerability-basic-psychological-nee/
Brom, D., Stokar, Y., Lawi, C., et al. (2017). Somatic Experiencing for posttraumatic stress disorder: A randomized controlled outcome study. Journal of Traumatic Stress, 30(3), 304–312. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5518443/
Andersen, T. E., Lahav, Y., et al. (2017). A randomized controlled trial of brief Somatic Experiencing for chronic low back pain and comorbid post-traumatic stress disorder symptoms. European Journal of Psychotraumatology, 8(1), 1331108. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5489867
3. Reflexión propia de Sonomare: la lectura de la reacción intensa como algo que puede haber empezado antes, la distinción entre sensación, emoción, impulso y acción, la idea de que regularse no es soportarlo todo y la práctica de observación son interpretación y propuesta de este artículo, no evidencia científica.
Artículos relacionados


El conflicto entre pertenecer y ser auténticos
Ahora imagina que esa semana, en algún momento, quisiste decir lo que necesitabas.
Si digo que no, quizá se enfaden. Si muestro que estoy enfadada, quizá dejen de quererme cerca. Si digo que necesito ayuda, quizá piensen que no puedo. Si pongo un límite, quizá pierda el vínculo.
¿Qué ocurre cuando expresar lo que necesitamos pone en riesgo nuestra sensación de pertenencia?
Maté habla de esta tensión entre apego y autenticidad. En su charla Reconciling Attachment with Authenticity, plantea el conflicto entre las necesidades de apego y el impulso de ser uno mismo, y el coste que puede tener reprimirnos por miedo. Lo desarrolla a partir de The Myth of Normal en Return to Self. Desde su marco, algunas personas aprenden a desconectarse de ciertas necesidades o emociones para conservar el vínculo. drgabormate
Y añade algo que me parece importante. En una conversación en la Universidad de Arizona insiste en que las necesidades de apego pueden quedar sin atender sin que nadie haya dejado de querer: a veces quienes cuidaban estaban estresados o desbordados.
No es una explicación para todo el mundo. Hay personas que piden con facilidad y otras a las que les cuesta por razones muy distintas. Pero quizá por eso la pregunta me parece tan interesante:
¿Cuántas veces he elegido pertenecer antes que escucharme?
La ira puede estar diciéndonos algo
La ira no es buena ni mala. A veces avisa de que se ha cruzado un límite o de que algo importante se está ignorando. Pero no siempre sabemos qué. Puede que el enfado apunte a la taza, y la taza no tenga nada que ver.
Porque una cosa es sentirlo y otra muy diferente actuar desde ahí. Sentir ira no justifica dañar a nadie, y comprenderla no es excusarla. Tampoco se trata de apretarla hasta que desaparezca. En el documental The Wisdom of Trauma, Maté propone mirar de dónde nacen las conductas difíciles, en lugar de limitarnos a corregirlas o suprimirlas.
Si tu ira te lleva a hacer daño, a otros o a ti, o si su intensidad te asusta, merece la pena hablarlo con un profesional de la salud mental.
El cuerpo suele saberlo antes que nosotras/0s
A veces lo notas primero en la mandíbula. Te das cuenta de que llevas varios minutos apretándola. Los hombros están arriba, casi en las orejas. La respiración ha cambiado, más corta, más alta. Hay calor. Quizá un nudo, quizá ganas de moverte.
Y todavía no has pensado: estoy enfadada.
No le pasa a todo el mundo igual. Hay quien siente frío, quien se queda sin palabras, quien no nota nada hasta que ya es tarde. Se trata de ir conociendo las propias señales.
Cuando empezamos a observarlas, también podemos preguntarnos cómo influye el sistema nervioso en cómo te sientes y por qué un cuerpo cargado de días reacciona tan deprisa ante algo pequeño. Y si te preguntas en qué momento esa carga se volvió demasiada, hay señales para saber si tu sistema nervioso está desregulado.


De la sensación a la acción
Todo esto ocurre muy deprisa, y por eso me gusta separarlo en piezas. La sensación: el calor en el pecho. La emoción: el enfado. El impulso: las ganas de gritar, o de irte. La acción: lo que finalmente haces.
Desde una mirada inspirada en Somatic Experiencing, no se trata de frenarse. Se trata de notar la sensación, reconocer las señales tempranas y abrir un pequeño espacio entre lo que sientes y lo que haces. Un margen mínimo. A veces es el único que hay.
Sobre la evidencia, con honestidad. Un ensayo aleatorizado con 63 personas con estrés postraumático, frente a un grupo en lista de espera, encontró resultados positivos con 15 sesiones (Brom et al., 2017), y hay otro ensayo en dolor lumbar crónico con síntomas postraumáticos (Andersen et al., 2017). Es investigación en contextos clínicos de trauma, todavía limitada. No es un tratamiento para la ira ni sirve para todo. Aquí lo uso como inspiración para observar. nih
Regularse no significa aprender a soportarlo todo
Regularse no significa aprender a soportarlo todo.
A veces regularse es respirar. Pero otras veces es decir que no. Descansar. Pedir ayuda. Poner un límite. Cambiar una rutina. Salir de una situación. Dejar de estar disponible. Reconocer que algo no funciona.
Quizá no necesitabas aguantar más. Quizá necesitabas otra cosa.
Un sistema nervioso no se regula en el vacío. Maté defiende, en Return to Self, que no se puede separar el cuerpo de la mente ni la salud del entorno social. Como marco, me parece útil: a veces lo que hay que ajustar no es la persona, sino las condiciones en las que vive.
Si algún día quieres probar a observarlo
Si algún día quieres probar a observarlo, puedes empezar por algo muy sencillo. Cuando haya pasado lo más intenso, con calma, puedes detenerte en estas preguntas:
¿Qué ocurrió?
¿Qué noto en mi cuerpo?
¿Qué emoción aparece?
¿Qué impulso aparece?
¿Qué necesito?
¿Qué puedo elegir hacer ahora?
No es una técnica terapéutica ni pretende resolver nada. Es una invitación. Algunas preguntas se quedarán sin respuesta, y eso también cuenta. Si observar el cuerpo te incomoda o te desborda, puedes parar, mirar lo que tienes alrededor o hacerlo acompañada.



Volver a ti también es escuchar lo que necesitas
En Sonomare trabajamos desde el cuerpo, el sonido y la presencia para ayudarte a reconocer lo que sientes y recuperar mayor regulación.
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