El efecto zoocosis en humanos: ¿estamos viviendo demasiado lejos de lo que necesitamos? | By Sonomare

Descubre el efecto zoocosis en humanos y cómo la sobreestimulación, las pantallas, el estrés y nuestro estilo de vida pueden influir en cuerpo y mente.

SOBREESTIMULACIÓN Y VIDA MODERNA

Laura Roig

9/29/20264 min leer

Dormimos peor, vivimos rodeados de estímulos y muchas veces necesitamos aprender técnicas para recuperar funciones tan básicas como descansar, concentrarnos, movernos o permanecer en silencio.
Meditamos para calmarnos. Organizamos mejor nuestro tiempo. Intentamos regular el sistema nervioso. Buscamos dormir mejor y poner límites.
Todo esto puede ser útil. Pero hay una pregunta que merece espacio:
¿Y si parte de nuestro malestar no estuviera únicamente dentro de nosotros, sino también en las condiciones en las que vivimos?
Hay una frase que siempre repito y por mucho que no lo parezca, cuando te das cuenta es lo que probablemente más influencia tus estados de animo: el entorno.

El entorno nos moldea, influencia, nos mueve y nos condiciona. Es casi imposible cambiar quien eres si no cambias también de entorno y es aquí donde hoy comparto esta reflexión sobre la zoocosis.

¿Qué es la zoocosis?

El término zoocosis se utiliza popularmente para describir determinados comportamientos anormales o repetitivos que pueden observarse en algunos animales mantenidos en cautividad.

En bienestar animal se habla con mayor precisión de conductas estereotipadas: movimientos repetitivos que pueden aparecer asociados a determinadas condiciones de cautividad. Un animal puede caminar una y otra vez por el mismo recorrido, balancearse o dejar de explorar. Markdown pegado

Cuando observamos estas conductas, no miramos únicamente al animal. También observamos su entorno: el espacio disponible, la posibilidad de moverse, la estimulación, el contacto social o la posibilidad de expresar comportamientos propios de su especie.

Y aquí aparece una comparación interesante:

¿Hacemos lo mismo cuando observamos nuestro propio malestar?

Cuando convertimos cada señal en un problema individual

Nos cuesta concentrarnos. Revisamos el móvil constantemente. Necesitamos una pantalla mientras comemos, música mientras caminamos y algo que escuchar antes de dormir. Nos sentimos culpables cuando descansamos.

Y entonces pensamos:

“Tengo que organizarme mejor.”
“Tengo que aprender a concentrarme.”
“Tengo que regularme.”

Puede que sí. Pero también podemos hacernos otra pregunta:

¿Qué condiciones de mi vida están contribuyendo a que mi cuerpo responda así?

El sistema nervioso no existe aislado. Recibe constantemente información del entorno: ruido, luz, movimiento, relaciones, presión laboral, notificaciones, conflictos, descanso o sensación de seguridad.

Hemos convertido capacidades básicas en tareas

Descansar. Movernos. Dormir. Relacionarnos. Jugar. Explorar. Estar en silencio.

Muchas son capacidades humanas básicas y, sin embargo, hemos llegado a reservar espacios específicos para recuperarlas.

Programamos una hora para mover un cuerpo que lleva ocho sentado. Utilizamos aplicaciones para recordarnos que debemos parar. Intentamos recuperar durante el fin de semana la energía consumida durante la semana.

Y aparece una paradoja: intentamos reparar durante unas horas lo que nuestras condiciones cotidianas vuelven a producir.

Regularse no significa aprender a soportarlo todo

Comprender el sistema nervioso y desarrollar recursos de regulación puede ser muy útil. El problema aparece cuando la regulación se convierte en una nueva exigencia.

Respirar mejor. Meditar. Hacer ejercicio. Dormir bien. Comer correctamente. Poner límites. Reducir pantallas. Gestionar las emociones.

Y hacerlo todo perfectamente. A veces necesitamos recursos internos.

Pero otras veces el cuerpo puede estar señalando que alguna condición externa necesita cambiar.

Regularse también puede significar apagar una notificación, salir a caminar, pedir ayuda, alejarse del ruido, recuperar horas de sueño, decir que no o modificar una rutina. No todo recurso de regulación tiene que ocurrir dentro de nosotros.

Consejo Sonomare: La próxima vez que aparezca cansancio, irritabilidad, sobreestimulación o dificultad para concentrarte, prueba a cambiar la pregunta.

En lugar de preguntarte únicamente:

¿Qué me pasa?

pregúntate también:

¿Qué está pasando a mi alrededor?
¿Qué demanda estoy sosteniendo?
¿Qué necesita mi cuerpo ahora?
¿Necesito regular mi respuesta o modificar alguna condición?

¿Cómo trabajamos esta mirada en Sonomare?

En Sonomare no entendemos la regulación como entrenar al cuerpo para soportarlo todo mejor.

Integramos educación sobre el sistema nervioso, observación corporal, recursos inspirados en Somatic Experiencing, sonoterapia, movimiento, orientación, límites y silencio.

El sonido puede crear un espacio diferente al ritmo cotidiano: menos estímulos, más percepción corporal y una oportunidad para observar qué ocurre cuando dejamos de exigir al organismo una respuesta constante.

A veces regularse significa encontrar recursos internos. Otras veces significa reconocer que algo externo necesita cambiar. Y muchas veces ambas cosas ocurren a la vez.

Preguntas frecuentes

¿La vida moderna desregula el sistema nervioso?
No puede afirmarse de forma general. El estrés depende de numerosos factores individuales y ambientales. Sin embargo, condiciones como la falta de sueño, el estrés crónico, la sobrecarga o la ausencia de recuperación pueden afectar al bienestar.

¿Necesitar estímulos constantemente significa que tengo ansiedad?
No necesariamente. Puede relacionarse con hábitos, aburrimiento, estrés, búsqueda de recompensa u otros factores.

¿Tenemos los humanos zoocosis?
No existe base científica para diagnosticar a la humanidad con “zoocosis”. En este artículo utilizamos el concepto como una metáfora para reflexionar sobre la relación entre nuestro comportamiento y las condiciones en las que vivimos.

Conclusión

Quizá la pregunta no sea únicamente:

¿Cómo puedo adaptarme mejor?

Sino también:

¿A qué estoy intentando adaptarme?

El trabajo personal importa. Pero seguimos siendo organismos que existen dentro de un entorno.

Cuidarnos puede significar aprender recursos para regularnos, pero también recuperar cosas mucho más básicas:

Movimiento. Descanso. Silencio. Vínculo. Espacio. Elección.

Referencias: Estela de Castro, proyecto «Zoocosis» · Grecia Guzmán Martínez, «Zoochosis: qué es y cómo aparece en animales capturados», Psicología y Mente

Comprender tu cuerpo también implica mirar tu entorno.

En Sonomare acompañamos procesos de regulación desde una mirada que integra cuerpo, sistema nervioso, sonido y contexto.

No buscamos enseñarte a soportar más, sino comprender contigo qué está intentando comunicar tu cuerpo y qué recursos pueden ayudarte.

Reserva tu primera sesión individual y conoce el enfoque Sonomare.

Sonomare crea espacios seguros donde las personas pueden volver a sentirse ellas mismas a través del sonido, el cuerpo y la presencia.

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